El colesterol elevado en sangre es uno de los problemas de salud más comunes. Puede ser debido a malos hábitos de vida (sedentarismo, dieta inadecuada, estrés…) o a que el cuerpo lo produzca en exceso debido a un componente hereditario. En sus adecuadas proporciones el colesterol es necesario para el cuerpo, pues forma parte de la membrana de las células y es el precursor de todas las hormonas esteroideas. En este artículo ofrecemos diversas opciones que ayudan a regular las tasas de colesterol, ya sea como paso previo al tratamiento convencional, para intentar minimizar la dosis de los fármacos o para optimizar la salud.

El abordaje terapéutico del exceso de colesterol siempre se tiene que hacer desde distintos puntos para que tenga un efecto duradero. El tratamiento debe ir enfocado a reducir las tasas de colesterol VLDL y LDL y a aumentar las del beneficioso HDL. No resulta adecuado ni óptimo tratar las alteraciones de las grasas en sangre solo con suplementos dietéticos. Deben acompañarse de una dieta correcta y ejercicio físico moderado, más el descanso y las horas de sueño adecuadas.

Los tratamientos que se describen a continuación están desaconsejados en caso de embarazo, lactancia y en niños, salvo prescripción y control médico.

La importancia de cuidar el hígado

Existen distintos tipos de colesterol, entre los que cabe destacar el LDL,(Low Density Lipoprotein), conocido popularmente como colesterol malo, y el HDL (High Density Lipoprotein) o colesterol bueno. El colesterol LDL es el más peligroso ya que es el que tiene mayor capacidad de generar placas de ateroma (lesiones con acumulación de colesterol en la pared de las arterias que dificultan el paso correcto de sangre por ellas) y más concretamente su fracción oxidada, la apolipoproteína B oxidada.

Las grasas poseen un peso molecular muy elevado y precisan de proteínas para poder circular por la sangre. Se metabolizan en el hígado y necesitan de un buen funcionamiento de éste y de la vesícula biliar para poder ser emulsionadas adecuadamente y aumentar así su superficie de absorción en el intestino. Así pues, siempre será muy importante mantener el correcto funcionamiento de estos dos órganos con plantas que ayuden a su depuración.

Plantas útiles

De entre las plantas que ayudan a mejorar la función del sistema hepático biliar cabe destacar las siguientes:

Desmodium (Desmodium adscendens). Sus hojas mejoran el hígado y la expulsión de sales biliares, entre muchas otras funciones. Se toma en tintura madre o extracto seco y las dosis varían en función de cada preparado.

Cardo mariano (Sylibum marianum). La silimarina presente en sus semillas ayuda a mejorar el hígado graso y a reducir las piedras en la vesícula biliar. La dosis es de 200-400 mg al día de extracto seco estandarizado. Interacciona con Sintrom, insulina e inmunosupresores entre otros, y puede tener efectos laxantes.

Rábano negro (Raphanus sativus). Descongestiona el hígado y depura el organismo. Suele encontrarse en forma de preparados combinados con los dos anteriores y puede añadirse a sopas y ensaladas.

El ajo

Tomar ajo disminuye el colesterol y los triglicéridos. Pero como pierde acción terapéutica con el pelado, el corte o la cocción se aconseja tomarlo en forma de suplementos. Las dosis varían según cada preparado.

Precauciones: Ejerce un efecto antiagregante plaquetario y puede potenciar el efecto de anticoagulantes y antiagregantes como el Sintrom, la aspirina, el clopidogrel…Debr suspenderse 10 días antes de cualquier intervención quirúrgica. En caso de los trastornos gastrointestinales se debe evitar.

Lecticina de soja

Es uno de los tratamientos naturales más empleados para reducir el colesterol malo a favor del bueno. Las dosis oscilan de 1 a 4 gramos al día, aunque no existe una dosis máxima recomendada.

Precauciones: Está contraindicada en caso de estrógeno-dependientes. Sus interacciones potenciales son con la cafeína, la levotiroxina, los inhibidores de la monoaminooxidasa, los anticoagulantes, quimioterápicos como el paclitabel o inhibidores hormonales como el tamoxifeno.

Alcachofera

Se usan las hojas secas de la planta (no la alcachofa) en infusión, tintura madre o extracto seco estandarizado (1.800 mg al día, repartidos en tres tomas). La alcachofera promueve la secreción biliar y disminuye el colesterol y los triglicéridos. Si se tienen piedras en la vesícula sólo se puede usar bajo supervisión de un profesional de la salud.

Levadura roja de arroz

Ha sido empleada tradicionalmente para el control del colesterol y está demostrado que disminuye el colesterol LDL y los triglicéridos. Se trata del producto de arroz fermentado con la levadura Monascus purpureus. El principio activo es el mismo que el de las estatinas (fármacos para el colesterol), por lo que podría producir similares efectos secundarios (alteraciones musculares, daño hepático), pero en la práctica no sucede así, acaso porque la acción sinérgica entre sus distintas moléculas contrarresta los efectos secundarios que tendrían algunas de forma aislada. Se toman de 1.200 a 1.300 mg en suplemento una o dos veces al día.

Precauciones: Puede interaccionar y aumentar la probabilidad de efectos secundarios del alcohol, la ciclosporina, el gemfibrocilo (Lopid), los medicamentos que se metabolizan en el hígado (amiodarona, metotrexato, estatinas…), las estatinas, las plantas que pueden lesionar el hígado (como la borraja), el pomelo y la niacina o vitamina B3. Desde 2014, los suplementos en la Unión Europea no pueden sobrepasar los 2 mg/kg de citrinina, una micotoxina presente en el género Monascus con acción tóxica para el riñón.

Alpiste

Puede incorporarse a la dieta para mejorar las tasas de colesterol y grasas en la sangre. Las semillas se pueden tomar en infusión o añadir a platos como verduras y ensaladas. Las herboristerías comercializan leche de alpiste y suplementos de su extracto fluido y seco.

Precauciones: Por su ácido oxálico está contraindicado en caso de insuficiencia renal, cólicos o piedras renales. Por su efecto diurético, en caso de insuficiencia cardíaca sólo se tomará bajo control médico. Las semillas contienen elevadas cantidades de fibra insoluble, se desaconseja por ello en enfermedades inflamatorias intestinales (Crohn, diverticulitis, colon irritable…). Puede interaccionar con medicamentos antihipertensivos y antidiabéticos.

Setas maitake

La maitake (Grifola frondosa) disminuye el acúmulo de grasa, regula el colesterol y los triglicéridos y tiene efecto preventivo y terapéutico en enfermedades del hígado. Se toma en polvo o extracto seco. La dosis varía de 600 mg a 4 gramos al día repartidos en tres tomas.

Otras setas con propiedades reguladoras de grasas en sangre son: Auricularia polytricha, champiñón del sol (Agaricusblazeimurill), Cordyceps sinensis, melena de león (Hericiumerinaceus), reishi (Ganodermalucidum) y shiitake.

Homeopatía

Los remedios homeopáticos indicados en la regulación del colesterol se deben acompañar de otros tratamientos para ser más efectivos. Se puede tomar uno o varios, según la similitud de los síntomas, un gránulo de cada (todos juntos) debajo de la lengua, tres veces al día.

Cholesterolinum 9 CH es colesterol homeapatizado. Según el principio homeopático, el igual cura al igual.

Calcarea carbonica ostrearum 9 CH en alteraciones del metabolismo de las grasas que se acompañan de exceso de peso, falta de flexibilidad, alternancia de manifestaciones patológicas pero repetitivas en la piel, las mucosas digestivas y las articulaciones (estas empeoran con el frío húmedo).

Sulfur 9 CH En alteraciones de las grasas en sangre con intolerancia al calor y sudoración, enrojecimiento de los orificios (labios, borde de fosas nasales y párpados…), sensación de quemadura en las zonas inflamadas, picor que empeora con el calor de la cama.

Aceite de krill

El krill es un pequeño crustáceo presente en los océanos cuyo contenido en ácidos grasos omega 3 puede ser una buena ayuda en la lucha contra el colesterol. Según un estudio publicado en el “Journal of Agricultural and Food Chemistry“, la ingesta de este pequeño animal reduciría el colesterol circulante un 30 por ciento.

DRA. CRISTINA PELLICER SABADÍ (medicina integrativa)

REVISTA CUERPO MENTE MARZO 2015