Nuestro equipo

Llevamos más de diez años ofreciendo un servicio personal y cercano ayudando a que las personas desarrollen una mayor conciencia de sí mismas y alcancen sus metas de salud para que puedan vivir una vida más plena.

En 2006 abrimos el primer Centro Quiropráctico en Pamplona, convirtiéndonos en pioneros en este campo y pasando a ser un centro de referencia en cuanto a cuidados quiroprácticos en Navarra.

Desde entonces llevamos más de 10 años dedicándonos al cuidado integral de las personas que acuden a nuestro centro, ayudándolas a conseguir un bienestar a través de un estilo de vida sano que tiene como eje fundamental la quiropráctica.

En nuestro centro contamos con dos quiroprácticos: Luz Espejo y Koldo Learra, que cursaron sus estudios en la Universidad R.C.U María Cristina de El Escorial (Madrid), graduándose en la primera promoción de quiroprácticos titulados en España. Ambos son miembros de la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ), a la que pertenecen exclusivamente los quiroprácticos con títulos universitarios expedidos por alguna de las universidades de quiropráctica reconocidas internacionalmente por el Consejo Europeo de Educación Quiropráctica y que cuenta en la actualidad con 261 miembros.

Cada uno de nuestros profesionales aporta distintos conocimientos, habilidades y técnicas específicas que se complementan para ofrecer un mejor servicio y conseguir así mejores resultados.

Nuestra labor se complementa con el trabajo de nuestras asistentes: Marta y Cristina. Su buen hacer, experiencia, cariño y profesionalidad harán de su paso por la consulta una experiencia muy agradable.

Somos un centro especializado en familias, y ofrecemos cuidados a todos sus miembros, desde los más pequeños hasta los mayores, porque la quiropráctica va dirigida a la salud de toda la familia.

Nuestra historia

Soy Koldo Learra y, antes de descubrir que mi camino estaría ligado a la quiropráctica, me licencié en Física y en Ingeniería Electrónica.

Después de trabajar durante más de cinco años como ingeniero en Pamplona, descubrí a través de una amiga quiropráctica los milagrosos cambios que tenían lugar en las personas a medida que se ajustaban. Estos hechos hicieron que me lanzara a estudiar cinco años de Quiropráctica y dedicarme a ayudar a otros.

Sentía que debía llevar a cabo ese cambio en mí, y entrar así en contacto con aquellas personas que me permitieran contribuir a expresar la inteligencia innata que todos llevamos dentro, mejorando de esta forma sus vidas.

Disfruto viendo como la salud de los pacientes va mejorando gracias a su constancia y confianza en la capacidad de su cuerpo.  A través del apasionante mundo de la quiropráctica observo cambios impensables en personas que llevaban años sufriendo y sin tener una calidad de vida acorde a su capacidad.

En la consulta utilizamos distintas técnicas para conseguir que el cuerpo exprese su máximo potencial y restaure el funcionamiento adecuado de su organismo. Mediante dichas técnicas que se adaptarán a cada persona y a cada caso,  se conseguirá ayudar al cuerpo a trabajar desde el equilibrio que le permita expresar y descubrir lo que somos y aquello que llevamos dentro.

Desde el Centro Quiropráctico Pamplona os animamos a acercaros a la quiropráctica. Reserva tu cita para la charla informativa, y aprende cómo permitir a tu cuerpo que exprese salud.

Mi nombre es Luz Espejo Martínez-Ojinaga, y a continuación os hago un breve resumen de aquello que me ha llevado a ejercer una profesión que a día de hoy sigue sorprendiéndome y alegrándome por la capacidad que tiene de cambiar para mejor, tanto mi vida, como la de la mayoría de las personas que deciden cuidarse a través de ella.

Mis primeros estudios universitarios nada tuvieron que ver con la Quiropráctica, ya que fueron Publicidad y Relaciones Públicas, pero sabía que eso “no era lo mío”. Tuvieron que pasar diez años para que conociera la Quiropráctica, en el transcurso de los cuales fui entrando en contacto con el mundo de la salud a través de aquellas terapias, estudios, prácticas, etcétera, que contemplan al ser humano como un todo compuesto por cuerpo, mente y espíritu, capaz de sanar su organismo de forma natural. Así pues, a los 26 años, me mudé a Barcelona donde comencé a estudiar Medicina Tradicional China, y a compaginarlo con estudios de nutrición. Años después volví a Madrid, y fue entonces cuando mi madre me habló de la Quiropráctica. Era paciente, y los resultados en ella habían sido tan espectaculares que mi hija, que por aquel entonces tenía cuatro años, comenzó también con el cuidado quiropráctico. A día de hoy tiene quince años y no hemos vuelto a necesitar acudir al médico desde entonces. El cambio en la salud tanto de mi madre como de mi hija me llevó a ver claramente que la Quiropráctica funcionaba, que sus resultados eran evidentes, que la persona mejoraba no solo física sino anímicamente. Yo lo describiría con estas palabras: se volvía capaz. Capaz de adaptarse mejor a las circunstancias de la vida; capaz de solucionar de forma más rápida y a través de procesos de curación cada vez menos prolongados y menos frecuentes, aquellos problemas que fueran surgiendo.

A raíz de aquello decidí estudiar Quiropráctica, comenzando así otro tramo en este enriquecedor camino que es el cuidado de aquellas personas que buscan respuestas donde nosotros podemos ofrecerlas.

Espero que seas una de ellas.